Entrevista a Roger Lipsey, autor de Gurdjieff revelado,

por David Barba

Revelaciones inesperadas y un nuevo enfoque acerca del «Tigre del Turkestán»

El mitólogo e historiador Roger Lipsey firma la obra más ambiciosa hasta la fecha sobre el maestro esotérico fundamental de Occidente. Gurdjieff revelado conmemora el 70 aniversario de la muerte del maestro espiritual más importante del Occidente contemporáneo, y lo describe no sólo como una gran fuerza espiritual que rescató para nuestra cultura el antiguo y olvidado «conocimiento del ser», sino ante todo como un humanista radical y profundamente compasivo, capaz de reírse tanto de las acusaciones moralistas de sus detractores como de sí mismo. Gurdjieff revelado ofrece, además, nuevas anécdotas y testimonio orales, llena sus páginas de fuentes inéditas que sitúan la obra a medio camino entre el rigor del historiador y el relato apasionado de un biógrafo, y explora sobre el terreno las huellas de sus viajes formativos por Oriente, su famosa institución de enseñanza en Francia, el desarrollo de los movimientos y la música gurdieva y, sobre todo, la fascinante y constante evolución de Gurdjieff como maestro.

¿Quién fue George Ivanovich Gurdjieff? ¿Por qué nos sigue fascinando su figura?

Gurdjieff puede ser entendido como un maestro muy original y como un traductor de ideas espirituales a nuestro lenguaje. Se asemeja a figuras como Marpa el Traductor, maestro de Milarepa, que llevó el budismo desde la India al Tíbet: Gurdjieff estaba hecho de la misma pasta y traducía las enseñanzas orientales en un todo integrado y comprensible para los buscadores occidentales. Sin embargo, sus ideas, su estilo de enseñanza y su personalidad eran completamente originales. Trajo las danzas sagradas a Occidente como una disciplina para el cultivo de la atención y para el desarrollo del ser humano de una forma integral, y compuso música con Thomas de Hartmann tanto para las danzas como para la pura escucha: una música de gran fuerza, belleza y contenido espiritual. Gurdjieff empleaba el método socrático: se reunía con sus estudiantes y dialogaba con ellos para transmitirles no solo ideas, sino una experiencia directa de despertar. Los libros que escribió, particularmente los Relatos de Belzebú a su nieto, son una fuente inagotable de información sobre la condición humana y sus más altas posibilidades de desarrollo, pero también una crítica implacable a la sociedad moderna y sus valores. En resumen, él hizo grandes regalos a la humanidad, siempre que seamos capaces de emplearlos adecuadamente.

Se ha dicho que Gurdjieff era un maestro, pero también que era un malvado y un depravado. Sin embargo, usted presenta a Gurdjieff como un hombre carismático y guasón, pero profundamente humano y compasivo.

El capítulo de Gurdjieff revelado que he titulado «Escarnio» habla —por primera vez en profundidad— de las severas críticas a las que fueron sometidos Gurdjieff y su enseñanza, especialmente tras su muerte en 1949. Pido a los lectores que lean este capítulo con atención. Gurdjieff no era un «malvado» y, desde luego, yo no habría dedicado más de medio siglo de mi vida al estudio y la práctica de las enseñanzas de un «monstruo». Gurdjieff podía ser duro con sus alumnos, como siempre lo fueron los maestros Zen, pero no de manera azarosa y jamás con crueldad. Solía decir que no se puede llegar al cielo con las botas puestas, con lo que significa que en el camino espiritual a veces hay que hacer sacrificios.

¿Por qué Gurdjieff sufrió tantas críticas y burlas de algunos académicos e intelectuales, especialmente de los católicos? ¿Acaso le tenían miedo?

Tengo amigos y compañeros en la enseñanza de Gurdjieff que son devotos católicos que van a la iglesia, y también religiosos judíos que van a la sinagoga. No hay una dificultad intrínseca en cultivar la enseñanza de Gurdjieff y profesar la fe en la que uno nace. Gurdjieff dijo que su enseñanza versa sobre «la capacidad de ser». Cristiano o judío o musulmán, no importa… La enseñanza de Gurdjieff es una forma de indagación y de autoindagación, así como de autoconfrontación, que reconocerían enseguida tanto los Padres y las Madres del Desierto como San Juan de la Cruz o el Maestro Eckhart. Pero los católicos franceses de mediados del siglo XX no comprendieron nada. Del mismo modo, la gran mayoría de los académicos (hasta el día de hoy) son sordos a su mensaje.

¿Y cuál es la razón?

La enseñanza de Gurdjieff conduce a la honestidad radical sobre lo que uno es, como un preludio necesario para desarrollar el refinamiento interno y la claridad que te permiten ser, al menos un poco, un verdadero servidor de Dios.

Si tuviera que elegir el regalo más importante de Gurdjieff al mundo, ¿cuál sería?

Como traductor espiritual, Gurdjieff tomó y reformuló muchas ideas y valores de las tradiciones religiosas cristianas y orientales; tomó el despertar del budismo; tomó el cultivo de la presencia de algunas escuelas del cristianismo ortodoxo; hablaba de identificación como una traducción de la idea del apego… Todas estas ideas, renovadas, forman parte de su legado (la renovación, no el reemplazo ni la copia, fue uno de los principales valores y motivos de Gurdjieff). Pero ¿cuáles fueron los mejores regalos que nos dejó? En primer lugar, la idea de que el ser humano puede trabajar sobre sí mismo. A continuación, su mapa de la naturaleza humana con siete centros, el papel rector de la atención, la relación entre la mente y el cuerpo, etc.

¿Por qué su libro revela a Gurdjieff? ¿Fue olvidado y acaso el mundo lo necesita más que nunca?

Ni su maestría ni su enseñanza han sido recibidas tan amplia y profundamente como se merecen. Y en efecto, ha sido olvidado en gran medida, a la vez que el mundo necesita más que nunca sus enseñanzas.

Pero las corrientes culturales que irrigan nuestro mundo no suelen avanzar en línea recta; a menudo se tiende a dejar de lado las ideas difíciles o que desafían nuestras certezas. ¿Hasta cuándo? Tal vez esto ya haya comenzado a cambiar.

Ha trabajado con nuevas fuentes, documentos inéditos, etc. Su libro es el mejor documentado sobre Gurdjieff. ¿Puede contarnos algo sobre las dificultades para investigar una vida tan compleja?

Releí toda la literatura existente sobre Gurdjieff durante un año sin escribir ni una palabra. Durante este tiempo, tuve acceso a una serie de archivos privados que me permitieron escribir un capítulo llamado «La Gran Oración», sobre cómo los alumnos de Gurdjieff superaron su muerte y establecieron el curso futuro de su enseñanza. Después de ese año de investigación, escribí durante otro año más repensando todo el material y sin dejar de descubrir constantemente nuevos archivos. Escribir es un proceso creativo: todo se completó al darle una forma, una voz y una sensación concreta a todos estos datos.

¿Qué puede hacer uno para empezar a cambiar algo en su vida siguiendo las ideas de Gurdjieff sobre la atención consciente?

Existen dos niveles de contacto con la vida, el legado y las enseñanzas de Gurdjieff. El primer nivel es accesible para cualquier lector razonablemente atento que esté dispuesto a sumergirse en la obra de Gurdjieff y en otros libros sobre sus enseñanzas, como mi libro Gurdjieff revelado, o como ¿Quién es usted, señor Gurdjieff?, de René Zuber, Dentro de la pregunta, de Henriette Lannes y, por supuesto, los Fragmentos de una enseñanza desconocida de Ouspensky. Este lector atento encontrará en estos libros una atmósfera especial que le conferirá una visión particular de la condición humana, así como una esperanza en su desarrollo y en su capacidad de esfuerzo. Como en todo microclima, estos oligoelementos son livianos, incluso invisibles, pero los inhalamos de todos modos. Y nos guían hacia el desarrollo de un punto de vista específico, de modo que uno se convierte en un discípulo indirecto de Gurdjieff y su enseñanza. Así, nos encontramos con conceptos como el desarrollo de la atención plena, de nuestra presencia en la tierra, de la lucha para no estar dormidos en vida, del autoconocimiento no por motivos egoístas, sino por el anhelo de ser más completa y verdaderamente humanos… todo esto se respira en la atmósfera generada por la literatura gurdieva, y todo es para bien. Hay, sin embargo, un segundo nivel, que es el de participación en una escuela de Gurdjieff; las hay en España, América Latina, América del Norte, en varios puntos de Europa e incluso en China e India. En una escuela válida (hay adulteraciones, ¡cuidado!), la enseñanza oral sigue viva y se comparte de manera gradual: trabajo en grupos, clases de Movimientos de Gurdjieff… La atmósfera es ahora incluso más rica, con muchos más elementos nutritivos en el aire. Gurdjieff esperaba que cada ciudad tuviera este tipo de «club especial» y, aunque todavía no hemos llegado a todas partes, hay muchos centros para el trabajo real sobre uno mismo, así como comunidades de buscadores, en muchas ciudades del mundo.

¿Cómo ha afectado el legado de Gurdjieff a nuestra cultura y sociedad? ¿Qué ha cambiado desde que apareció en Occidente?

Muchas de las ideas e incluso el lenguaje de Gurdjieff han entrado con fuerza en el ámbito de la espiritualidad y de la búsqueda de conciencia en nuestro tiempo. Es como si Gurdjieff flotara el ambiente sin que muchos lo sepan reconocer. Los viejos sabios que han estado transmitiendo la enseñanza de Gurdjieff por todo el mundo durante décadas se han comportado de un modo cuidadoso y tradicionalmente lento al sembrar semillas aquí y allá. No han querido apresurarse, tanto porque el legado de Gurdjieff representa un desafío humano a un nivel fundamental de la existencia tal y como la conocemos, como porque estos abuelos han preferido no entregar la enseñanza indiscriminadamente al mercado, ya que aún no ha sido bien comprendida y se la suele infravalorar.

¿Es por ello que ha querido revelarnos a Gurdjieff?

En efecto: esta condición desafiante es, en parte, la razón por la que escribí este libro. Gurdjieff fue un hombre único y extraordinario. También lo es la enseñanza que trajo a Occidente. Por ello, confío en que Gurdjieff revelado siente las bases nuevas y necesarias para que a Gurdjieff se lo llegue a apreciar en el mundo como merece. Y no solo eso: también espero que su lectura sea, para algunos lectores, la espoleta que les lleve a un compromiso con sus enseñanzas y con la transformación de la conciencia.