Descripción

Autor: Claudio Naranjo

El orgullo se consideraba como el más difícil de los pecados en las antiguas tradiciones espirituales. En el eneagrama de los tipos psicológicos, este antiguo concepto podría traducirse como el punto ciego por el que un ego endiosado elimina de la conciencia cualquier sentimiento incómodo: un mecanismo de defensa que Freud definió como represión. Así, el carácter orgulloso muestra una dificultad para identificar su carencia o tristeza, a la vez que pretende ofrecerlo todo y no necesitar nada. En su afán por ser el centro, perpetúa su rol narcisista de aliviar el dolor ajeno, que es la forma que encontró en su infancia para que le vieran y que, con el tiempo, acabó por convertirse en el mecanismo que reprime sus sentimientos de dolor y humillación por haber sido utilizado.

Orgullo, quinto volumen de la obra Psicología de los eneatipos, describe al eneatipo Dos y sus subtipos como un conjunto de caracteres que llenan su vacío con esta autoimagen grandiosa, unida a una compulsión seductora y una necesidad de sentirse amados, adorados e imprescindibles. Una solución neurótica a la pérdida del sentido de existir que, en última instancia, evita que se den cuenta de su dependencia del otro.